DIOSA

2tlasvhqil0-eutah-mizushima

 

ERES UNA DIOSA PEQUEÑA

Sí, eres una Diosa, quizá pienses que simplemente eres un chica que trata de conseguir sus sueños o, sencillamente sobrevivir en estos tiempos de caos que a veces tanto nos confunden.

Tú, si tú, eres una diosa. En mi vida he conocido a muchas diosas, mujeres independientes, seguras de sí mismas. Enteras, llenas de vida, con fuerza, con energía y llenas de talento. Conozco muchas de ellas y es precisamente a ellas a quienes dedico estos párrafos.

Cuando te veo, veo la fuerza, la fuerza y el coraje de una mujer que camina entre el bullicio de la ciudad pero que a veces grita y anhela en silencio una mirada o una caricia.

Quizá ni te hayas dado cuenta, pero hay cientos, cientos de ellas alrededor…Pasará por tu lado, comprando un libro, haciendo deporte o eligiendo el aguacate más fresco. Cruzarás tu mirada con una de ellas, te dará paso al subir al metro o simplemente la verás tocándose el pelo o acariciándose el cuello mientras sonríe charlando con alguien en una terraza.

Esas diosas se debaten entre la eterna fuerza que las mantiene siempre vivas (y que las hace inevitablemente atractivas a los ojos de los demás) y la nostalgia de sentirse amadas por aquella persona que jamás murió en su recuerdo.

No importa en el momento en el que te encuentres, sacas la energía, las ganas, caminas con seguridad, te mueves con destreza y respiras inteligencia y astucia por cada poro de tu piel.

Mi amiga, mi diosa, mi chica, sonríe. En cada vida que  has dado el honor de aparecer has dejado huella, la huella de una guerrera jamás se olvida.

PARA MIS DIOSAS.

I.